El androllo, un manjar para ocasiones especiales.


 

Lo malo es que si preguntásemos, no mucha gente de León conoce un plato ‘del país’ típico de Nochevieja. Pues bien, hace muchos años en muchos hogares rurales leoneses la cena de fin de año era androllo, también conocido como llosco, botillo, androlla, butelo,…

El androllo era un ‘lujo’, razón por la que se reservaba para las ocasiones especiales. Y era un lujo porque era un bien escaso. Por la mata’l gocho, allá por San Martino, todos los huesos pequeños con algo de carne se adobaban -con sal, pimentón, orégano, ajo,…- y se embutían en una tripa gruesa. En ocasiones se añadía el rabo del cerdo y algo de costilla, y como mucho, como mucho salían dos o tres androllos.

Posteriormente se ponía a curar al humo. Después de un mes, el androllo estaba en su punto óptimo para ser consumido. Qué mejor ocasión que Nochebuena o la noche de fin de año para consumirlo. Acompañado de patata y un repollo de berzas (a veces también con un poco de chorizo para hacer el plato más abundante), el androllo no sólo era un plato sabroso sino que tenía un alto aporte calórico, ideal para la noche más larga del año.

Después llegó Luis del Olmo y su promoción del botillo berciano, y todo cambió. El botillo pasó a ser conocido a nivel nacional, a ser elaborado de acuerdo a unos estándares y a ser consumido por todo el mundo. Hoy el botillo es un producto que tiene Indicación Geográfica Protegida y de acuerdo al Consejo Regulador los ingredientes básicos del botillo son entre 65-90% de costilla de cerdo, 10-20% de rabo, y como máximo un 20% de carrillera, lengua, paleta o espinazo. En fin… esto ya es otra cosa y poco tiene que ver con el androllo o llosco del que hablábamos.

Bien. Imagino que algunos lectores se preguntarán, con razón, qué pinta el androllo en un blog de cultura rural. Pues bien, aunque no lo crean, el androllo es cultura, ya que en él hay acumulado un saber milenario. El androllo no es únicamente un embutido, sino que refleja cómo sacar el máximo partido de muy poco: con unos huesines, un poco de pimentón, y humo se preparaba un plato delicioso para una ocasión especial.

En fin. Vaya aquí el deseo de un próspero 2015. Espero que me sigan acompañando en la tarea de difundir la cultura rural.

 

Photo credit: ToniRicoy / IWoman / CC BY-NC-ND