En España, el nombre de María Elena Walsh quizás no es muy conocido, pero en Argentina les aseguro que no hay nadie, nadie que no conozca sus canciones. Su figura forma parte del acervo cultural del país y es fundamental para entender tanto la memoria colectiva como la cultura de aquel país.
Quien crece en Argentina lo hace, en gran medida, acompañado de sus versos, canciones y relatos. Su obra está ligada de manera indisoluble con la infancia y hay melodías y personajes como «Manuelita la tortuga” que todo el mundo conoce. También obras escritas como “Cuentopos de Gulubú”, el “El reino del revés” o «Versos tradicionales para cebollitas» son ampliamente conocidos. El humor, la ternura y el famoso “juego con la lógica” de Walsh desafían lo establecido y proponen una mirada inédita de la realidad. Por otra parte, su producción no se reservaba solo a los niños: su poesía y prosa para adultos es de igual profundidad y sencillez.
Maria Elena Wash también es la autora del himno “Como la cigarra” —popularizada por Mercedes Sosa— y que en el contexto de la dictadura argentina fue prohibida, convirtiéndose posteriormente en símbolo de la recuperación democrática. Precisamente, la recomendación de hoy no es sólo por las aportaciones de Maria Elena Walsh al mundo de la literatura o de la canción, sino porque esta autora representa el coraje cívico, la defensa de la libertad de expresión y un temprano feminismo militante.
El 16 de agosto de 1979, en plena dictadura, Walsh publicó en el diario Clarín un artículo titulado “Desventuras en el país-jardín-de-infantes”, en el que denunciaba la infantilización del pueblo, la cultura del miedo y la autocensura que imponía la dictadura. El artículo, escrito con ironía y melancolía, describía con precisión el precio del silencio y la represión intelectual: “Hace tiempo que somos como niños y no podemos decir lo que pensamos o imaginamos”.
Como era de esperar, la reacción de la dictadura a esa publicación fue inmediata y contundente: sus canciones fueron retiradas de los medios y sus libros desaparecieron de las escuelas. Sin embargo, este castigo potenció la dimensión simbólica de Walsh, consolidándola no solo como un referente ético y cultural sino como un modelo intelectual dispuesto a arriesgarlo todo por defender la dignidad, la libertad de expresión y el derecho de todos a imaginar un mundo distinto.
También ese artículo incluía una mirada sobre el lugar relegado de las mujeres en ese contexto social y, en relación a ello, fue precursora del feminismo en el mundo hispano. Décadas antes de la eclosión del movimiento Ni Una Menos, Walsh denunció el machismo, la misoginia y los mandatos de género, siendo una de las voces pioneras y más influyentes del feminismo argentino contemporáneo.
Pese a que en España su obra no alcance la misma resonancia que en Argentina, la trayectoria de Walsh trasciende fronteras evidenciando que creatividad y compromiso constituyen una unidad indisoluble, y que la cultura también puede ser espacio de resistencia y reflexión crítica. A través de sus canciones, y su escritura, Walsh forjó un legado que perdura no solo en Argentina, sino en todo el ámbito hispanohablante, al promover valores como la libertad de expresión o el pensamiento crítico.

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