Con respecto a la caza, el lobo y la ganadería


Estas interesantes reflexiones no son mías sino de Amparo B. que, en los comentarios a la entrada sobre las mentiras del turismo rural escribe:

Si desde el sector de la caza se diezma la fuente de alimento de los lobos, es lógico que los lobos ataquen el ganado. Y esto se lo dice la nieta de un pastor y transcribo casi literalmente lo que en su día decía mi ‘güelo’: “Los señoritos vienen de Madrid a cazar, luego se van y nos dejan a nosotros lidiar con los lobos que no tienen que comer“.

Es la pescadilla que se muerde la cola: lo cazadores “diezman” (pues no cazan), los ganaderos pierden y los cazadores se retroalimentan de la desesperación de los ganaderos para justificar poder seguir cazando…

Explico mi postura.

Muchas veces hablamos, teorizamos, reflexionamos y lo que se nos olvida es que la naturaleza es tan sabia que por sí misma se autorregula: es un círculo cerrado en el que el único intruso es el hombre que caza “por deporte”, no por necesidad, diezmando las fuentes de alimento y los recursos de los depredadores naturales. Estos depredadores, como todos los animales, necesitan comer y tiran de lo que tienen a mano: las reses de la ganadería extensiva. Y ahora la sucesión de acontecimientos:

—> El cazador “diezma” —> El lobo no tiene que comer y ataca al ganado —> La Administración indemniza muy por debajo del valor del daño —> El ganadero pierde, se enfada y se manifiesta diciendo que hay muchos lobos y hay que matarlos.

El paso siguiente es que la Administración (muchos de sus miembros cazadores), permite batidas para acabar con el lobo alegando ‘sobrepoblación’.

Y ahí se ve el doble beneficio de los cazadores: pueden seguir “diezmando” corzos, ciervos, etc… y además se cargan con la connivencia de la Administración (de la cual, vuelvo a repetir, muchos forman parte) los lobos que pillan por delante…

Porque no vean ustedes lo bien que viste en el salón de los palacetes burgueses de Madrid tener un lobo disecado…