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Sin minas y sin carbón, también hay esperanza…


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Como sé que esta entrada del blog va a levantar sarpullidos, lo digo alto y claro:

APOYO a los mineros leoneses y a todas las personas que hayan perdido su trabajo.

APOYO todas las luchas solidarias que defiendan la vida, el trabajo y el territorio.

Aun así, reconozco que los mineros me tienen harto con sus movilizaciones y sus continuas peticiones de solidaridad. ¿Acaso se solidarizaron ellos con los ganaderos cuando la Junta de Castilla y León, a mandado de Europa, destruyó la ganadería leonesa? ¿Acaso se solidarizan ellos con otros colectivos? ¡Cómo si únicamente ellos tuvieran razón en sus reclamos!

Tengo la sensación de que uno es un ingrato y un insolidario si no apoya la minería del carbón. Y no. Lo digo bien claro, YO NO APOYO LA MINERÍA DEL CARBÓN si eso supone apoyar a delincuentes como Victorino Alonso, ENDESA o firmar por la destrucción del territorio.

Vamos a dejar unas pocas cosas claras.

1. La minería del carbón es una actividad económica sobrevalorada.

Decir que la minería ha llegado a contribuir al 20% del PIB de la provincia de León es no decir nada. El PIB mide lo que mide. El PIB mide el valor de mercado de una determinada actividad económica, pero no tiene en cuenta por ejempTrabajo infantillo las ‘externalidades’ negativas de dicha actividad; por ejemplo si abres una mina a cielo abierto y destruyes un bosque o un río y toda la vida que alberga, en el PIB del sector minero se valora monetariamente el carbón obtenido pero no se resta ni se contabiliza lo destruido.

Otra segunda cuestión es cómo se distribuye la riqueza generada por las minas y quien se queda con el grueso de los beneficios, porque a mi no me acaba de quedar claro cómo la minería benefició a las comarcas mineras leonesas si siguen siendo de las más pobres de la provincia.

A pesar de toda la importancia que se le ha querido dar a la minería, León no es una provincia minera, es una provincia agroganadera. En los años 60 del siglo pasado cuando ni la minería ni la agricultura estaban en crisis, unas 25.000 personas vivían de la minería, mientras que 400.000 personas dependían de las actividades agropecuarias.

2. Obtener carbón destruye suelos, aguas y bosques.

Uno. Los lavaderos de carbón y los carbones finos superficiales arrastrados a los cursos de agua son altamente contaminantes. Además se trata de vertidos ácidos de alta toxicidad para los seres vivos que habitan las aguas. Cabe recordar que las truchas de muchos ríos leoneses desaparecieron por los lavaderos de carbón; este fue el caso del Bernesga, el Toríscreenshoto o el Esla. Otro tanto ocurrió en Asturias.

Dos. Las escombreras de carbón son también contaminantes  (algunas como la de la Minero Siderúrgica de Ponferrada y ubicada en las proximidades de esta ciudad llegó a ocupar más de 350.000 metros cuadrados con más de 75 metros de altura). Además de ocupar suelo productivo, en ocasiones estas escombreras están en combustión durante largos períodos, desprendiendo gases tóxicos.

Tres. Las minas, al exigir un alto consumo de maderas para entibar las galerías, contribuyeron a la destrucción de los mejores montes y bosques de la provincia.

Cuatro. ¿Qué decir de la minería a cielo abierto? Además de destruir paisajes excepcionales  y/o el hábitat de muchas especies animales (lo saben bien en Laciana o en Las Médulas, aunque este último caso se trata de una cantera), han ocasionando también problemas de erosión y de estabilidad del suelo (pueden ocasionar deslizamientos).

Volviendo a lo que decíamos del PIB: todos estos impactos no se miden, y habría que restarlos ¿no?

3. La minería del carbón daña la salud de los mineros.

screenshotTodo el mundo sabe que la minería es una actividad peligrosa. Los mineros, no sólo ha estado expuestos a altas concentraciones de polvo que les han ocasionado enfermedades como la silicosis, sino que los accidentes mortales son algo común.

¿Hasta qué punto las indemnizaciones por muertes y enfermedad son una compensación adecuada a los daños producidos.? Queridos lectores, no confundan los conceptos de precio y valor: el valor de una vida no es el precio que establece la aseguradora.

Falta añadir que, en general e históricamente, las comarcas mineras se han caracterizado por unas condiciones de vida deterioradas que se traduce, por ejemplo, en una menor esperanza de vida; porque, entre otras razones, la minería fue uno de los sectores en los que más predominó el trabajo infantil hasta que fue prohibido.

4. Los planes de reconversión y reindustrialización no han servido de nada. 

Para finalizar, y como complemento a las deterioradas condiciones de vida en las comarcas mineras, se añade que en las comarcas mineras hubo una mayor inmigración, cosa que en sí no tiene nada de negativo, pero sí que puede afectar a la cohesión social y comunitaria.

Y sin caer en tópicos, también en las comarcas mineras solían estar presentes fenómenos como el alcoholismo, juego o prostitución, en ocasiones síntoma de familias y sociedades desestructuradas.

Es cierto que el cierre de las minas y las reconversiones a las que ha sido sometido el sector en los últimos años han contribuido a un deterioro mayor. Pero también es cierto que las compensaciones y los planes de reindustrialización posterior ni han cubierto los daños ocasionados por la minería ni han creado riqueza. En realidad, esos planes han servido de bien poco.

En resumen: las empresas mineras llegaron, sacaron el carbón, dejaron cuatro duros en salarios, y se fueron por el mismo sitio por el que habían llegado. ¿Dónde están los beneficios?

5. La utilización de carbón para producir electricidad es altamente contaminante

Y ya puestos a contarlo todo, hay que añadir que la quema de carbón para producir electricidad, que es lo que hacen por ejemplo las dos centrales térmicas de la provincia de León, es altamente contaminante; de hecho, las dos térmicas de León están entre las 20 más contaminantes del país como se puede ver en esta noticia.

Y no estamos hablando únicamente del cambio climático, la emisión de humos tiene repercusiones varias sobre la salud humana y pueden producir conjuntivitis, rinitis, faringitis, o dolores de cabeza, pero también dolencias graves y mortales como bronquitis asmática severa, enfisema broncopulmonar, enfermedad pulmonar obstructiva crónica, o insuficiencia cardiaca, así como incrementar el riesgo de cáncer.

Bien. Vuelvo a preguntar: ¿esos costes al sistema sanitario se contabilizan en el PIB de la minería? ¿esos costes son asumidos por las empresas mineras y eléctricas? La respuesta en ambos casos es NO.


PS #1: Que no nos vendan la moto con la minería del carbón. Que no venga Juan Vicente Herrera con historias y cartas defendiendo el carbón nacional. Bla, bla, bla… Los pueblos de León desaparecen… León se está convirtiendo en un desierto, entre otras razones por falta de inversiones de la Junta de Castilla y León…  Y viene este, con la payasada de que hay que quemar carbón nacional. Por favooooor… ¡Cómo nos toman el pelo!

PS #2:Les podría pasar un listado de libros sobre la historia de minería del carbón en la provincia de León, pero ninguna de estas publicaciones, más allá de lo puramente anecdótico, presta atención a los mineros y a sus condiciones de vida, o a los daños ambientales de la minería. Deliberadamente o no, todos estos aspectos a los que hemos aludido en este post han sido ignorados. Creo que en buena medida se debe a las propias limitaciones de sus autores; aunque impartan clases en la universidad y escriban libros de historia económica, algunos saben bien poco de economía, y otros ni siquiera saben nada de historia. Y esta vez, no me voy a complicar dando nombres…

PS #3: Mucho antes de la minería del carbón había vida en la montaña leonesa… por tanto, SIN MINERÍA TAMBIÉN HAY VIDA


Las fotografías que acompañan este post son de Lewis Hine, un sociólogo americano y fotógrafo. Al igual que Dorothea Lange durante la Gran Depresión, utilizó su cámara como una herramienta para promover reformas sociales, en este caso la abolición del trabajo infantil.


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La noche más larga


Pobreza
– Santiaguín, fiyo, espierta… Santiago, por el amor de Dios, despierta…
– ¿Qué ocurre padre? Es noche cerrada – protestó el muchacho intentando abrir los ojos llenos de legañas.
– Levántate hijo mío. Vete a casa de tía Alejandra y dile que venga corriendo que madre empeoró. Pídele también a tío Eliseo el caballo para ir a buscar el médico a Vegas.

Santiago, un muchacho menudo que no aparentaba los catorce años que acababa de cumplir, se levantó de un salto. A su lado, en un jergón de paja, dormían otros dos muchachos que no tenían ni diez años. Salió de la habitación a tientas, procurando no despertarlos. Al fondo de un pasillo de madera iluminado por una luz tenue que escapaba por una puerta entreabierta, un candil dibujaba un cuadro dramático. En un camastro una mujer respiraba con dificultad y a su lado una muchacha delgada con los ojos llenos de lágrimas sostenía una palangana con esputos y sangre.

– Tíooo, tíooo Liseu, ¡abra la puerta!
– ¿Qué pasóu fiyu? ¿Qué horas son estas pa venir chamando d’esa manera?.
– Tío, deben ser las cuatro de la mañana. Mi madre se muere, y dice mi padre a ver si nos deja el caballo para ir a buscar al médico.
– Alejandraaaa, llevántate, que la mi hermana empioróu.

La escarcha crujía bajo el paso regular y firme del caballo y el tapabocas con el que se cubría se iba tapizando con diminutas gotas blancas. El aire frío de la montaña, ese aire que le hería el rostro estaba a punto de llevarse a su mujer. Con siete hijos pequeños su mujer no tenía otra que ir al lavadero. Pobres pero limpios. Pobres y huérfanos, a partir de ahora. Tal vez el médico pudiese hacer algo. Tal vez no, ya que no, no era una pulmonía. La cosa pintaba bastante peor. Bien sabía que se trataba de tisis. Desde la siega de la hierba, Lucía tenía una tos fea y se había ido debilitando. Aún así, necesitaba llegar a Vegas lo antes posible para avisar al médico.

Los pensamientos se agolpaban en su cabeza como las abejas en primavera acuden a los enjambres. Padre, quería casarme con Lucía. ¿Pensástelo bien, fiyu miu?. Fíxate que nun tienes capital nengunu y quiciás nun te quieran. Padre, tengo brazos pa’ trabajar. Usted sabe que llevamos unos meses de novios y tiene que acompañarme a pedirla… Buenos días Ezequiel ¿da permiso pa’ entrar? Alantre. Pasaí, pasái a la cocina. ¿Qué vos trae por eiquí? Mira… Mateo quería casase con Lucía. Bueno, bueno, quisióu… Se yía voluntá d’ellos, el miu permiso tiénenlu.

Ensimismado por los recuerdos, el paso cadencioso del caballo y el cansancio hacían que la modorra se fuese apoderando de Mateo. Una extraña calma parecía invadirlo todo. De repente, el lejano aullido de un lobo convocando a la manada sobresaltó a jinete y montura. Como un rayo en una noche oscura, se iluminó todo un paisaje de miedos instintivos y atávicos. El caballo movió las orejas y relinchó nervioso y un escalofrío recorrió la espalda de Mateo que para conjurar el miedo empezó a rezar en voz alta un padrenuestro.

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre… Se lo dije. Se lo dije. Lucía, no vayas hoy al lavadero. Se lo repetí. No vayas hoy al lavadero. No vayas, por Dios, avienta nieve… ¡Dios santo! ¡Qué desgraciado que soy! ¿Por qué la dejé ir al lavadero con la helada que había caído y por qué no le dije nada?…venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad… Mateo, cuida de Juanín. Baja al mercado este jueves y en casa del gallego cómprale unas botas nuevas. No mires el dinero, anda descalzo el pobrín… Quizás esas fuesen las últimas palabras que Mateo escuchó de Lucía.  …así en el cielo como en la tierra… ¡Arre, caballo! ¡Vamos, bonito, vamos!

Toda la vida con Lucía desfilaba por la cabeza de Mateo. Recordaba la mujer delicada que fue. Se fijó en ella por primera vez en las fiestas del Cristo de Monterredondo del año anterior a la guerra. Para Mateo, cuarenta largos meses había durado el noviazgo, como la guerra. Recordaba los cientos de cartas que imaginó en la trinchera y nunca le escribió. Recordó el lazo rojo que le compró en Oviedo y que nunca le mandó. Querida Lucía, espero que a la llegada de la presente te encuentres bien de salud. Por aquí no hay grandes novedades. Cada día te tengo presente, desde que amanece hasta que se pone el sol. Eres la mujer más guapa que conocí… Para Lucía el noviazgo comenzó el año que acabó la guerra. Mateo había vuelto del frente asturiano, y ya no era el muchacho lampiño de tres años atrás. Ahora era lo que se decía un buen mozo y tenía la energía de quien puede con todo y nada se le pone por delante. En la fiesta de San Juan la había sacado a bailar y allí empezaron a conversar. Después vino San Pedro, el Carmen, San Lorenzo, la Asunción… Para las Candelas ya eran novios. Después vinieron los ‘aproclamos’ y la boda. Y llegó un primer hijo, y un segundo, y un tercero… y un cuarto. Y así hasta siete. El último de ellos cumplirá tres años en la primavera.

Quizás tenía que haber buscado al médico hace días, cuando se le agravó la tos. Esto pasa, Mateo, esta tos acaba pasando, le decía Lucía. ¿Por qué le hizo caso?

Dice Tirso que dijeron en la radio que salió un medicamento que cura la tisis, pero seguro que los pobres nunca llegaremos a probarlo. ¡Qué desgracia más grande ser pobre! Dicen que los pobres no vivimos la muerte de la misma manera que el resto de la gente. Dicen que tenemos muchos hijos y que estamos acostumbrados a ver cómo se nos mueren y que no sentimos el dolor de la misma manera. Dicen que estamos acostumbrados a la muerte… ¿Qué sabrán ellos? ¿Qué voy a hacer con siete rapacines, con siete boquinas que alimentar? Dios mío, ¡qué dolor! Me va a partir el pecho en dos.

¿Qué voy hacer con siete hijines? ¿pero qué voy a hacer yo solo? ¡Virgen santa! Padre nuestro que estás en cielo, santificado sea tu nombre… Un sollozo entrecortado interrumpió el rezo. La luz de la luna reflejada en la escarcha mostraba toda la crudeza del invierno leonés. Aun así, urces, robles desprovistos de hojas y yerbas chamuscadas por la helada probaban que había vida en medio de tanta aspereza.

– Ale, caballín, ale. Ale, valiente, vamos. Que detrás de esa cuestina está el pueblo.  Vamos, valiente, vaaamos, que ya llegamos. Un repechín más y llegamos, intentaba animarse.

Al fondo, detrás de la ladera, el sol comenzaba a desperezarse. Serían casi las ocho de la mañana, y el ladrido lejano de un perro avisaba de la cercanía de Vegas, el pueblo del médico. 

– Don Rosendo, Don Rosendo, gritó Mateo golpeando con fuerza el picaporte de un portón grande de madera.

Un criado del médico envuelto en una manta le abrió la puerta del portal y lo invitó a sentarse en un escañil al lado de una estufa de leña que aún conservaba brasas de la noche anterior. Al aparecer el médico, Mateo con un movimiento rápido se quitó la boina y retorciéndola nerviosamente con las dos manos, explicó con un hilo de voz: Buenos días Don Rosendo. Perdone que lo moleste a estas horas. Vengo de Valdeferrera, mi mujer se muere. A ver si usted puede hacer algo.

– Ulpiano, ensilla el caballo lo antes que puedas. Pero primero lleve a este hombre a la cocina que se caliente un poco y coma algo. Con este frío le va a dar una pulmonía, ¿no ve cómo está tiritando?

Cierto. Mateo tiritaba, pero no era frío. Era miedo. Ahora que llegaba el día, para él comenzaba la noche más larga.

 

Gregorio Urz – León, enero de 2017

Si se calla el cantor calla la vida…


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Acaba de fallecer en Luján uno de los más grandes del folclore argentino: Horacio Guarany

Acá la letra de una de sus canciones más conocidas:

Si se calla el cantor

Si se calla el cantor calla la vida
Porque la vida, la vida misma es todo un canto
Si se calla el cantor, muere de espanto
La esperanza, la luz y la alegríaSi se calla el cantor se quedan solos
Los humildes gorriones de los diarios,
Los obreros del puerto se persignan
Quién habrá de luchar por su salario

Que ha de ser de la vida si el que canta
No levanta su voz en las tribunas
Por el que sufre, ´por el que no hay
Ninguna razón que lo condene a andar sin manta’

Si se calla el cantor muere la rosa
De que sirve la rosa sin el canto
Debe el canto ser luz sobre los campos
Iluminando siempre a los de abajo

Que no calle el cantor porque el silencio
Cobarde apaña la maldad que oprime,
No saben los cantores de agachadas
No callarán jamás de frente al crimen

Que se levanten todas las banderas
Cuando el cantor se plante con su grito
Que mil guitarras desangren en la noche
Una inmortal canción al infinito’

Si se calla el cantor calla la vida


Sit tibi terra levis…

Pérdidas, desapariciones y olvidos: Ribadelago


ribadelago

Hoy, 9 de enero, se cumplirán 58 años de la tragedia de Ribadelago, pueblo situado en la comarca leonesa de Sanabria (Zamora).

La historia es más o menos la siguiente. En la madrugada de ese fatídico día, cuando todo el mundo dormía, la presa de la Vega de Tera, con graves deficiencias estructurales, reventó y el agua arrasó el pueblo y todo lo que encontró a su paso. Perdieron la vida más de 140 personas y los que se salvaron perdieron casas, ganados, enseres y medios de vida.

En el juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Zamora se culpó en exclusiva a un encargado de obra. También fueron condenados a penas de cárcel directivos de Hidroeléctrica Moncabril, la titular de la explotación, aunque nunca ingresaron en prisión y posteriormente fueron indultados por el Gobierno franquista de la época. Es decir, el régimen franquista nunca depuró a los responsables e intentó minimizar el alcance de la noticia, indemnizando exiguamente por las pérdidas ocurridas. 

Como en otros casos similares (y me vienen a la cabeza Riaño u Oliegos) para realojar a los vecinos que habían perdido sus casas, el Ministerio de la Vivienda construyó un nuevo pueblo que recibió el nombre de Ribadelago de Franco; también, como en el caso de Oliegos o Riaño, el emplazamiento del nuevo pueblo era pésimo y los materiales de construcción de ínfima calidad.

La idea era pasar página lo antes posible y que el tema se olvidase pronto.

Sin embargo, a día de hoy Ribadelago sigue en la memoria…

 

Pobre del burro que ha de ser bueno a fuerza de palos


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Estuve más de un año sin publicar en este blog. Lo eché de menos.

En todo este tiempo no dejó de crecer el número de tontos.

Desgraciadamente, poco cambió en estos meses: España sigue siendo el reino de la ignorancia y la zafiedad. Charlatanes, vividores, maleducados y sinvergüenzas gobiernan a un rebaño de sumisos borregos.

Quizás Mandeville tenía razón cuando dijo: “Para que la sociedad sea feliz y la gente se sienta cómoda bajo las peores circunstancias, es preciso que gran número de personas sean ignorantes además de pobres…”. 

En fin. Como decía uno de mi pueblo: ¡Allá penas! Cada uno que haga lo que quiera. Pero…, pobre del burro que ha de ser bueno a fuerza de palos.


A pesar del tiempo transcurrido, una mayoría de lectores del blog siguen ahí, fieles. ¡Muchas gracias!

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Visto el estado de desolación imperante, tengo una buena noticia para darles: ¡Vuelve el blog!

Pues sí. Lo tengo casi todo a punto para empezar a colgar nuevos contenidos. Como reza el subtítulo de la portada, serán ‘Apuntes de economía, historia, sociedad y costumbres rurales’. Y ahí cabe casi todo: habrá relatos, historias, opiniones… Serán de temática leonesa y no leonesa.

En esta etapa no hay nada definido ni decidido. Ni la temática, ni la periodicidad de las entradas que dependerá de mis ganas, del tiempo libre disponible y de mi inspiración.

Será un blog más personal, pero más auténtico.