Comunales en 1931 #3. Láncara de Luna, un municipio sin comunales.


Vacas #8

En este enlace se puede acceder al escrito enviado por el Alcalde de Láncara de Luna en el que señala literalmente: “Este Municipio no posee bienes comunales de ninguna clase, ni hay datos de que los haya poseído (…)

¿Quiere decir ello que en el este municipio no había bienes comunales?. No, ni mucho menos. Como se puede ver aquí, la superficie de comunales en este municipio (ahora Sena de Luna) era importante.

Lo que está diciendo el Alcalde es que el municipio NO poseía bienes. Y no mentía, ya que los bienes comunales eran de los pueblos que conformaban el municipio: Abelgas, Aralla, Caldas, Campo, Lagüelles, Láncara, Oblanca, Pobladura, Rabanal, Robledo, San Esteban de la Vega, San Pedro, Santa Eulalia, Sena y Vega de Robledo.

Como hemos dicho en otras muchas ocasiones, en la provincia de León los bienes comunales son de los pueblos, no de los municipios y están gestionados por las Juntas Vecinales; por lo general cada uno de los pueblos que compone un municipio tiene sus propiedades. Es habitual también que el municipio no posea ningún otro bien que el edificio donde está el Ayuntamiento.

Los únicos municipios que poseen bienes rústicos son unos pocos compuestos por una sola localidad (especialmente en la zona sur de la provincia) o en aquellos casos donde hubo pantanos al pasar a ser gestionados por el Ayuntamiento los bienes de los pueblos anegados por el respectivo embalse.

Bien. Toda esta confusión (de pensar que los montes y los comunales son del municipio) se deriva en parte de la Ley de Montes de 1863 que encargaba a los ayuntamientos la administración de sus montes. A ello se añade que posteriores leyes y disposiciones en materia forestal otorgaban a los municipios, y en concreto a la figura de sus alcaldes, todo el poder de gestión, administración y represión de las infracciones en los montes comunales, desposeyendo a los concejos y juntas vecinales de dichas atribuciones.

Precisamente, aprovechando esta coyuntura hubo municipios que en la segunda mitad del XIX o primer tercio del XX intentaron inscribir los montes de los pueblos a su nombre, aunque no lo consiguieron. Sin embargo sí se constata que los ayuntamientos, pieza fundamental del sistema caciquil, utilizaron este poder de decisión para comprar votos e influencias, o para favorecer a los más poderosos; en este sentido, hubo muchos enfrentamientos entre los concejos de los pueblos y los ayuntamientos por la gestión de los comunales, y especialmente los montes.

Imagino que volveremos a tratar el tema…

Nota final: Es posible que hoy en día, el Muncipio de Sena de Luna (sucesor de Láncara) sí posea bienes comunales, “heredados” de los pueblos que quedaron bajo las aguas del pantano de Luna. Pero esa es otra historia…

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